jueves, 22 de septiembre de 2011

La Tertulia de la Calle Suipacha (final): el código Balzac

A manera de colofón, quisiera transcribir aquí un texto que por entonces al menos dos de los miembros de la Tertulia habíamos asumido casi con la determinación de unos juramentados y la lealtad irrenunciable a una causa, pero también con temor, porque encerraba una advertencia que aunque aún no parecía que nos afectase todavía, quedaba un poco en el aire en lo que se refería al futuro. Pertenece a un libro de Honoré de Balzac, aunque nunca supe a cuál ni he conseguido encontrarlo en las muchas pesquisas librescas que he llevado a cabo, y todavía conservo la fotocopia que me fue entregada en su momento. Hace tiempo que quiero compartirlo con otros, y ésta me parece la ocasión propicia. Dice así:

«Esa costumbre de de crear, ese amor infatigable de la maternidad que hace a la madre (esa obra maestra natural que Rafael tan bien comprendiera), tan difícil de conquistar, se pierde con una facilidad prodigiosa. La inspiración es ocasión del genio. Corre no sólo sobre una navaja de afeitar, sino que está en los aires y huye con la desconfianza de los cuervos: no tiene estola por donde el poeta pueda agarrarla; su cabellera es una llama y escapa como esos hermosos flamencos blancos y rosados, desesperación de los cazadores. Así es como el trabajo constituye una lucha fatigosa que a la vez temen y desean las grandes y potentes inteligencias, que suelen fracasar en el curso de sus esfuerzos. Un gran poeta de nuestro tiempo decía hablando de esta labor espantosa: ¡Me pongo a hacerla con desesperación y la abandono con dolor”. »
«¡Que lo sepan los ignorantes!», añade Balzac, y he aquí la advertencia: «Si el artista no se arroja a su obra, como Curcio al abismo y como el soldado a la brecha, sin reflexionar, y si en ese cráter no trabaja como el minero sepultado por la avalancha de tierra; si contempla, en fin, las dificultades, en lugar de vencerlas una a una, siguiendo el ejemplo de esos enamorados de los cuentos de hadas, que para obtener a sus princesas combatían toda clase de filtros y sortilegios, la obra permanece incompleta y perece en el fondo del estudio, donde la producción llega a ser imposible y el artista asiste al suicidio de su talento».

24 comentarios:

abril en paris dijo...

"La inspiración..está en los aires y huye con la desconfianza de los cuervos.. su cabellera es una llama y escapa como esos hermosos flamencos blancos y rosados..."
Bonita metáfora para sentenciar la experiencia creadora.
Deseseperación y dolor..eso tambien.

Es algo que entiendo querido Juan.

¡Buen colofón !

Un beso sin suicidio :-)

Juan Herrezuelo dijo...

ABRIL: Puedes entender cómo nos llegó esto a los veinticinco, y qué escalofrío aquel "el creador asiste al suicidio de su talento". Sólo me queda saber a qué novela de Balzac pertenece. Esperemos que alguien reconozca el párrafo y nos lo diga. Otro beso para ti, con talento e inspiración, amiga artista

José Luis Martínez Clares dijo...

Balzac sabía de lo que hablaba... Por cierto, ¿dónde andará esta tarde mi inspiración? ¿Abrazos? Siempre, aunque hoy poco inspirados.

Juan Herrezuelo dijo...

JOSÉ LUIS: Tu inspiración no lo sé, la mía, hoy, está con "las ilusiones perdidas" (ay, llegué a convencerme de que ése era el libro de don Honorio; le iba también a la filosofía loser... Pero no.) Abrazos, abrazos, sin dudarlo.

Beatriz dijo...

Como soy una curiosa infatigable me he puesto a indagar entre la obra de Balzac( la que está en mi biblioteca) suponiendo que ese texto lo había leído en LA OBRA MAESTRA DESCONOCIDA . Me entretuve releyendo algunos párrafos y supe la causa de mi asociación. Allí un viejo artista le dice a un joven pintor: "...la belleza es ardua y difícil y no se deja apresar por las buenas; es menester esperar durante horas, espiarla, apremiarla y atenazarla para obligarla a rendirse"..." "...sólo tras batallar largamente con ella se consigue obligarla a mostrarse con su verdadero rostro...", y con su verdadero espíritu"...

Palabras para tenerlas en cuenta.¿Verdad?

un abrazo

(Seguiré buscando como rata de biblioteca hasta dar con el libro que contiene el texto que hoy nos muestras)

Marisa dijo...

La maternidad del escritor nunca ha de ser parto doloroso sino placer de engendrar criaturas que gritan al primer sorbo de oxígeno.
El padre, la inspiración, es animal libre y salvaje, correteando sin lesión alguna sobre el filo de esas navajas afiladas, "desesperación de cazadores" que anhelan colgar la cabeza del trofeo sobre esa pared que la cubrirá del polvo de los días. La cinegética nunca se llevó bien con las buenas obras.

Cita maravillosa, Balzac lo era.
Mi agradecimiento por traerla.

Abrazos desde el precipicio de la obra.

Mario dijo...

Muy bien escrito por Balzac, por algo era un genio y tan productivo, creía en sí a toda costa frente a las tantas dificultades que a uno se le puedan presentar desde la incomprensión, el desdén o la envidia. Un trabajo ha de tener fe sino no lo es, sino se convierte en una verdadera derrota, mejor aspirar mediante el esfuerzo del ahínco bajo la propia autocrítica veraz. Un abrazo.

Mario.

Miguel Cobo dijo...

Hoy Balzac, por los pasadizos, nos conduce hasta los intrincados recovecos donde se encienden las hogueras de la creación, tan fáciles de apagar si no sopla el viento de la inspiración y contando con que el talento exista,combustible esencial. Y aun así, si no se atiza el fuego con tenacidad y constancia, acabará por extinguirse. Al menos será imprescindible mantener los rescoldos antes que la ceniza nos anegue.

En los sustratos de los cotidiano, la pereza, la distracción , el desencanto...van humedeciendo, por otra parte, los troncos que requiere el hogar. Por eso aquello tan cierto de que, al final, no hay más leña que la que arde. Yo ando un poco como Serrat enn estos temas : "Miré por la ventana y me perdí con una niña que iba en bicicleta..."

Abrazos, Juan

Juan Herrezuelo dijo...

BEATRIZ: Palabras bellísimas, también. Se podría hacer un breviario de citas de esta naturaleza indagando en la más que extensa obra de Balzac. Nada humano le es ajeno a su Comedia, y son particularmente iluminadoras sus reflexiones acerca del arte y el ejercicio de las letras. Espero logres lo que yo no he conseguido aún: encontrar la obra de procedencia. Hasta donde yo sé, no esta en La piel de zapa, ni en Eugenia G., ni en Papá Goriot... Abrazos.

Juan Herrezuelo dijo...

MARISA: Soy de los que no creen en la epidural creativa y sí en el crujir de la pelvis del talento, y entonces sí, entonces ese primer sorbo de oxigeno que le concede a la obra una existencia independiente de nosotros y ya está: ese amor que hace a la madre. Le oí decir a un escritor que cuando un párrafo le salía muy fácil era señal de que se estaba equivocando y lo rompía. La inspiración, como dices, es libre y salvaje, y sólo podemos aspirar a que, como a su vez decía Picasso, nos pille trabajando. Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

MARIO: La suya fue, sin duda, la ocasión del genio. Tener confianza en tu propio talento ayuda, desde luego, pero al talento hay que empujarlo al escenario con enormes dosis de esfuerzo y, como dices, de autocrítica, de exigencia. De otra manera el talento se cita con la inspiración en los callejones de la indolencia y perece. Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

MIGUEL COBO: Así estoy yo con excesiva frecuencia: y al techo no le iría nada mal una mano de pintura... Afortunadamente, ocurre a veces ese milagro de la creación que tú describes con hermosa precisión poética: remover las brasas, comprobar que no todo es ceniza aún, atizarlas en tentativas de párrafos posibles, poner toda la leña en el asador, confiar en ese soplo de inspiración que devuelva a la creación su rojo vivo, y esperar las llamas... Un abrazo fuerte.

Horacio Beascochea dijo...

Gracias por compartirlo. No conocía esto de Balzac. De la inspiración, puedo decir que se cultiva con trabajo diario, arduo, piedra por piedra hasta construir un texto, me parece. Aunque a veces esté condenado al cajón de lo que nos disgusta y en otras, podamos disfrutar de esa sensación única, de contar con palabras sólidas, con un relato, poema, prosa poética o cualquier texto, del que nos sentimos orgullosos. Quizás, el secreto está en no conformarnos y seguir lidiando con la palabra, que nos desnude sus misterios.

Abrazo

Abrazo

Juan Herrezuelo dijo...

HORACIO: Estoy de acuerdo contigo, como lo estaría también Vargas Llosa, que siempre ha dicho que se hizo escritor a fuerza de tesón, piedra a piedra, como dices. A veces tendremos la sensación de que somos Sísifo, y que apenas alzada, esa piedra caerá de nuevo por su propia inanidad literaria. Sólo quienes llevan dentro el veneno de la literatura seguirán intentándolo. Abrazos.

Myra dijo...

Hola, Juan. Este texto de Balzac podría leerse en un colegio, un instituto, como ejemplo de lo que es la vida. Un no rendirse nunca. Un perseverar, una lucha constante por conseguir los sueños de cada persona.
Recuerdo una película que me recomendó un amigo, Le Boucher (El Carniecero). La protagonista es una mestra de un pequeño pueblo y en una de las escenas de la película le lee a sus alumnos un texto de Balzac..

Un beso

Juan Herrezuelo dijo...

MYRA: Desde luego en el texto de Balzac se esconde una lección de vida, también. Te agradezco que me descubras esa película de Chabrol (ya he buscado referencias en google), pues me interesan mucho las películas con docentes, comparar métodos de enseñanza, etc. Compruebo además que está en la Biblioteca pública, de modo que no tardaré en verla. Un beso, amiga.

Rossina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rossina dijo...

No sé cuando lo habrá dicho ni en que obra, lo que rescato siempre es la claridad del pensamiento francés.
Hoy me hallo diciéndolo simultáneamente en dos blogs, ya que aquel citaba a Victor Hugo.
Es mi lengua favorita, mi música, mi cine, y la mayoría de sus letras.
Aplaudo el aporte y la pasión de Beatriz.
Lo consultaré con el titular de la cátedra de Literatura Francesa...
¿Hubo alguien acaso más claro que Camus con su enorme frase "aujourd hui ma mére est morte" y lo que sigue al comienzo de "L´etranger" para explicar los avatares de la indiferencia?

Juan Herrezuelo dijo...

ROSSINA: Pocas veces he lamentado tanto no saber francés como este verano, cuando aceptando que no lo aprendería nunca por ciencia infusa acometí la tan demorada lectura de Madame Bovary. El extranjero, tan directo y cortante, debe sonar a gloria en su original. Un saludo.

Rochitas dijo...

lástima que se encuentre cruzando el gran charco, si no le aseguro que conmigo lo aprendería.
Disculpe que me halle linkeada con mi otredad.

Juan Herrezuelo dijo...

ROCHITAS: Ay, bien cierto es que nunca es tarde si el idioma es bello, pero hoy por hoy me aferro más a la esperanza de perfeccionar mi inglés, pasar de Scott Fitzgerald a Faulkner...

Francisco Machuca dijo...

Yo sin tertulia descubrí asombrado en mi adolescencia a Robert Walser: "El escritor que tiene más posibilidades de cosechar éxito es aquel que se empequeñece al máximo,tanto ante los contemporáneos como ante la posteridad."
Hace tiempo le hice un hondo homenaje a este escritor que todavía me guía.

Un fuerte abrazo,amigo.

http://fmaesteban.blogspot.com/2007/12/robert-walser-el-hombre-que-no-estaba.html

Juan Herrezuelo dijo...

FRANCISCO MACHUCA: Estoy con Muñoz Molina en que hablar de éxito en literatura es casi casi un contrasentido. Los escritores son gentes de las que cada vez se habla menos, y desde luego muy pocas veces en relación con su obra; hoy en día la atención está puesta en el medio en que se leerá lo que se escriba y no en quién lo escribirá o en lo que pueda llegar a escribir, que importa muy poco, casi nada.

Regreso ahora mismo de aquel diciembre del 2007 y de aquel Walser, y compruebo el nivel tan alto y la coherencia que ha mantenido tu bitácora en todo este tiempo. Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

El suicidio del talento, ah, terrible mal.
La cita es magnífica, el consejo no menos.