viernes, 1 de marzo de 2013

Oración insubordinada



En el principio era el sujeto y al sujeto le sobrevino el verbo y el verbo era un dios mal conjugado. Acatando una acción sin concordancia, nosotros, el sujeto, nos hicimos objeto de predicación. Todo pretérito fue tachado de imperfecto. Todo futuro lo fue condicional bajo fianza de penitencia. Se inadmitieron complementos circunstanciales que contrariaban el dogma. Se anatemizó toda conjunción copulativa más allá de la rutina reproductora. Se prohibió el artificio ilusorio de paraísos gramaticales y a los pronombres, genuflexos, se les dio una libertad subordinada. Ahora no nos perdonéis nuestras dudas adverbiales porque nosotros no vamos a perdonar a quienes de nosotros dudan religiosamente. Y no nos tentéis para caer en la dejación, en el sometimiento, pues es improbable, es realmente muy improbable, que desde la mansedumbre se herede tierra alguna.


14 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Desde la mansedumbre no se heredan tierras...es cierto. Abrazos.

José Luis Martínez Clares dijo...

Celestial y belicoso, como todo por lo que merece la pena escribir. Abrazos

José Luis Campos dijo...

Me acabas de dejar atónito, camarada. Volveré a leerlo y a leerlo. ¿No será que te estás volviendo un poco poeta? Si sigues por esta vía me conmueve pensar en los paisajes que nos vas a hacer descubrir. ¿Partimos ya?

Miguel Cobo dijo...

Llegado el nuevo tiempo, amar fue declarado el único verbo copulativo. Parecen estar siendo, los tres desposeídos, condenados a las perífrasis sin atributos.
Las palabras desahuciadas serán expulsadas del diccionario.

-Palabra de Juan.
-Sea por siempre bendita y alabada

anawim dijo...

Si el sujeto estaba en el principio, el verbo lo conjuga éste, y sobre éste recaen todos los participios descarnados, endiosados y desdiosados que hace conjugando o incluso sinjugando.

Lo que nos ocurre es que nos ponemos, como sujetos, antes del Verbo, y no después de éste.

Déjate que el Verbo te haga sujeto, y no mires tanto el predicado ni quien predica, sino sumérgete en la acción del verbo, y olvídate de todo lo demás.

Verbo, Verbo, que te mueva el Verbo,
y menos sujeto, sujeto...

La oración empieza en el caos, y todavía sin sujeto, es infinito infinitivo lo que engendra la Palabra.

V dijo...

No se con que verbo conjugar esa involución de súbdito, después ciudadano,más tarde objeto. Esta claro que la mansedumbre tiene mucho que ver. Exccelente Juan. Veo al loser moviendose en esa cuerdfa floja entre el ser y la nada. Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

Gracias como siempre a todos por vuestras palabras: abrís nuevos caminos en todo cuanto aquí escribo. ANAWIM: el verbo del que hablo no es Mayúsculo ni está "sobredimendiosado", ése no es el juego poético (aunque quién sabe qué reglas tiene el juego jugado tan adentro de uno). El verbo del que hablo es inequívocamente posterior, y mezclados con el
sujeto están sin duda quienes nos lo conjugan por nosotros y quienes con él sujetan, o lo pretenden. Y lo que propone el juego -poético- es precisamente sumergirse en la acción, pasar del infinitivo al gerundio, del hacer al haciendo, del luchar al luchando, del liberar al liberando. Gracias por aceptar el juego y participar en él con tus sentimientos.

Raúl dijo...

¡Amén!

abril en paris dijo...

Y nos queda la palabra...:-)

antonio Herrezuelo dijo...

Hola Juan

El sujeto sin el verbo no es nadie, ni en gerundio, ni el participio.
Sin la acción, condicionado o no, el sujeto no es nada.
Sin el verbo el futuro y el presente, es una quimera, ni el guardián de los recuerdos, memoria de la tierra, polvo, sombra y humo
Es por ello que no prohibamos la ilusión de crear islas gramaticales.
Dar papel y pluma como si de agua y semillas se trataran para convertir esas islas en llanuras y oremos para crear y hacer renacer esa tierra que no sabemos si algún día nos desheredara.

Juan Herrezuelo dijo...

Bienvenido siempre, ANTONIO. Tengo para mí que el verbo sin sujeto es algo demasiado impersonal, que uno y otro se necesitan para tener sentido, pero que en cualquier caso no hubo una primera palabra hasta que la inteligencia y la necesidad hicieron posible su articulación. Hoy por hoy, y tal y como están las cosas, yo voto por la insubordinación, por el cuestionamiento razonado, por aquella otra verdad que Machado nos invitaba a ir a buscar con él en sus Proverbios y cantares, sea la que sea. A lo mejor en la búsqueda de la verdad no hayamos nada tan verdadero como la voluntad misma de buscarla juntos.
Un abrazo muy muy fuerte.

Diana H. dijo...

Suyo (de ellos) será el poder, pero nunca la gloria. Y la historia muestra que el poder cambia de manos a través de los siglos y los siglos.
Pura verdad hecha poesía, Juan.
Es un gran placer volver a leerte.
Abrazo.

Francisco Machuca dijo...

Magnífico tu tierra,humo,polvo,sombra y nada que enlaza con este otro texto.El mundo se ha convertido en un lugar donde hay que devorar o ser devorado,y donde los mansos nunca llegarán a heredar la Tierra,probablemente porque ya no quedará Tierra alguna que heredar:solo perdurarán los depósitos de chatarra y las ruinas emocionales dejadas en el campo de batalla de la vida cotidiana.

Y ahora voy hacia el toro dorado.

Un fuerte abrazo,amigo.

Beatriz dijo...

Me había prometido un alejamiento total de esta vida virtual. En lo de escribir lo mantengo pero alejarme de los lugares en los que me sienta tan cómoda me cuesta.
Estoy en los preparativos para el despegue, pero este "oración insubordinada merece una larga reflexión .Acaso porque mi vida ha sido una constante insubordinación. Y no precisamente por que yo lo sea sino porque otros se encargaron de que aprendiera que hay formas de conjugar la vida cuando nos lo ponen tan difícil.

Guárdame mi sitio en tu Loser,(ya he guardado en mi maleta mi vestido rojo y mis tacones de aguja) y a la vuelta (que espero que sí sea) me vestiré a la altura de las circunstancias para dialogar sobre la gramática de las emociones.

Un abrazo amigo