miércoles, 16 de octubre de 2013

Gravity

 

La oscuridad y amplitud de una sala de cine adquieren un nuevo significado cuando se desvanece la certeza de que frente a nosotros hay una pantalla en la que se proyecta la película, cuando el espacio que nos contiene como espectadores y el espacio en el que se desarrolla la ficción cinematográfica se funden en uno solo y ahí mismo aparece la Tierra en toda su sobrecogedora belleza. Un grueso tornillo puede flotar hacia mí y ser capturado justo a tiempo por la mano enguantada del astronauta que trabaja a mi lado, en el exterior del transbordador. El amanecer es una luz que asoma en la curvatura del mundo, un reflejo en la trasparencia de las escafandras, un destello de círculos violetas que nos alcanza aquí mismo, donde quiera que estemos ahora, un lugar que desde luego ya no es tan solo un patio de butacas. La noche y el día se suceden ante nuestros ojos en apenas unos minutos, orbitamos también alrededor del tiempo y todo es lento y está envuelto en el silencio. La vida es esa brillante esfera azul que está ahí, no debajo, ni encima, ni cerca, ni lejos, sino ahí, suspendida en un vacio sin límites, indescriptiblemente azul y veteada de nubes blancas, con a veces el contorno reconocible de un continente o de una isla. No hay vértigo, ni altura, ni una distancia propiamente dicha; hay un quedarse sin aliento, y un puro asombro, y una dificultad de creer que es cierto que estás aquí. Y no puedes dejar de sonreír embriagado de una felicidad nueva, absoluta, estás aquí, sí, y te mueves sin peso, giras en la nada. Y entonces, de pronto, ese instante de suprema serenidad se quiebra en pedazos, barrido por un enjambre de fragmentos de chatarra que te involucra aún más en esta experiencia abrumadora: ahora somos también el miedo, la soledad, la respiración entrecortada, el aliento que empaña la escafandra, esta tensa angustia, este vaciarse de adrenalina, esta ciega voluntad de sobrevivir.

A Alfonso Cuarón le deberé ya para siempre el haber podido cumplir ese sueño inalcanzable de viajar al espacio. Porque Gravity, su película, no se ve: se experimenta, en toda la extensión de la palabra. Al menos en tres dimensiones, que es como yo he experimentado en ella y ella ha experimentado en mí.  Nunca las tres dimensiones alcanzaron tanta perfección ni estuvieron tan cargadas de sentido, y dudo que pueda repetirse algo parecido en el futuro. Mucho me temo que el fascinante territorio de emociones que ha fundado esta película empiece y termine en sí misma.

Gravity supone un verdadero hito en la historia del cine, y si esta afirmación se antoja exagerada en términos generales, limitémosla  entonces al género al que pertenece. Pero, ¿a qué género pertenece? Hechizados por su prodigioso planteamiento visual y por la peripecia humana de la que nos hace partícipes, llegamos a olvidarnos de que Gravity es un logro de la tecnología, como lo es también el propio transbordador, el telescopio Hubble, las estaciones espaciales, los satélites. Por eso no se trata de ciencia ficción: si existe como película, éste ya es, pues, el futuro. Y es algo más que acción trepidante, desde luego, y algo más que suspense, y algo más que tragedia y que metafísica antropológica: es la suma de todo eso, es esa especie de preexistencia en el útero del cosmos, ese gran vacío amniótico en el que todo lo que ya es está a punto de empezar a ser, otra vez. 


Music by Steven Price                             

18 comentarios:

Madison M. dijo...

Después de leer tan magnífica entrada me han dado unas ganas de ver la película...
Siempre es un gustazo leerte, Juan.
Un abrazo

Miguel Cobo dijo...

No he visto aún la película, pero como viene a decir Madison, solo leyéndote ya se siente uno ingrávido.
Sin embargo, leí esta entrada en el blog de mi hijo Alfonso y te la enlazo:
http://elprimeratundeulises.blogspot.com.es/2013/10/gravedad.html

Creo que tu texto calmará su inquietud.
Un abrazo, admirado Juan.

Miguel Cobo dijo...

Una hora después de mi comentario anterior, me he topado con este viejo poema que parece penetrar en ese vacío amniótico, tan magistralmente descrito por tu pluma interestelar:

http://riografia.blogspot.com.es/2009/06/que-silencio-sustituira-tu-voz.html

Renovado abrazo, querido amigo.

José Luis Martínez Clares dijo...

Me dejas estupefacto... por la belleza de tu lenguaje, de tus argumentos, y, cómo no, por la promesa de que esta vez acertaré al comprar la entrada. Gracias, amigo Juan.

ethan dijo...

Promete mucho esta cinta y mucho más después de leer tu magnífico texto. A ver si voy la semana que viene a verla, ya te contaré. Un abrazo.

Raúl dijo...

Soy -me he vuelto tan escéptico- que solo reseñas como la tuya me pueden convencer.
Iré a verla, querido amigo; aunque solo sea para homenajear tu buen hacer hablando de ella.

Marcos Callau dijo...

Por una vez tus palabras me confirman que el 3-D sirve para algo. Ya era hora de que se hiciera algo con esta técnica que, por otro lado, no es nada nuevo. Sin duda, gracias a tu recomendación, veré "Gravity" En 3D, por supuesto. Abrazos.

V dijo...

El problema es que los gafapastas con miopía como el que te escribe no la va a ver en 3D. Lo intenté una vez y abandoné a los cinco munutos.
Por tanto, el día que la vea, y tu extraordinario texto anima mucho, será supongo una "experiencia" distinta. Incluso será otra película y me voy a perder la experiencia sensorial y metafísica.
Es la razón por la que todavía no la he visto. Todo el mundo me dice que hay que verla en 3D. y no va a poder ser.
De todos modos, será una buena toma de contacto ver si al menos una pequeña parte de lo que apuntas pervive con la visión convencional de toda la vida. Un gustazo leerte. Sana envidia me das...Un abrazo

Francisco Machuca dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tu preciso y bello texto sobre una película que me ha gustado.Después del empacho de los grandes viajes interplanetarios y otras espectacularidades aventureras de la ciencia ficción cinematográfia, Gravity se queda simplemente en la órbita terrestre (siempre estamos viendo nuestro planeta)y nos emociona.Creo que bebe algo de la película de Kubrick en Una odisea del espacio respecto a la cámara que nos sitúa dentro del traje espacial y escuchamos la angustiosa respiración para decirnos lo insignificante que somos.No me atrevería a decir que es del todo ciencia ficción porque toca nuestro presente. Lástima ese final tan poco probable cuando ella sobrevive en esa lata incandescente motivada por la fricción de la atmósfera de la tierra, pero desde luego, lo pasé la mar de bien. Creo que esta película solo se puede apreciar en el cine con toda su grandiosidad.

Un fuerte abrazo,mi querido amigo.Aunque no he comentado en estos últimos meses sí te puedo decir que te leo.

Laura Uve dijo...

Después de leerte, yo quiero ir YAAA!!!

A ver si busco dónde está, quiero vivir esas sensaciones.

Qué bien lo explicas Juan.

Un beso.

Hermi dijo...

Hola. Estuve anoche viéndola. Es cierto que es una experiencia tan intensa que creo que es lo más cerca que podemos sentir de estar en la ingravidez del espacio. Aunque ya he leído por ahí que varios científicos achacan a la película más de un error. Pero ¿qué más da? El caso, como decía Baroja en una tertulia, es pasar el rato. El trabajo de los protagonistas tampoco es que sea el mejor de sus carreras pero están correctos. Lo que no puedo soportar y quizá sea debido también a la crisis, es el doblaje. El doblaje de la Bullock es para echarse a morir. Dan ganas de poner una demanda civil. Ya sé que debería haberla visto en V.O. pero no se adaptaba a mi horario ni a los deseos de mi acompañante, que se le va a hacer.
Un saludo.

Yago Tuga Ayo dijo...

Si la película no tiene demasiado argumento y las interpretaciones no llaman la atención, ¿por qué me ha gustado Gravity? Porque durante los 90 minutos que dura, he cumplido el sueño de la infancia de los niños de mi generación: me he sentido como una astronauta que viaja por el espacio exterior. He sentido el silencio, he sentido la grandeza de saberse pequeño, he sentido la inmensidad del universo. Solo por eso merece la pena verla.
Leer crítica completa en http://elclubdelosimbeciles.blogspot.com.es/2013/10/gravity.html

ethan dijo...

Aún conmocionado. La vi ayer. Confirmado: no hay nada tan espectacular depués de 2001.
Un abrazo

PMPilar dijo...

no alquilaba ingravideces por no desmerecer el morirme de encanto
con la película. Sin querer, rememorando 'el viento de la luna'...!!!
casi sí la acabo de ver (?) en Madrid...
volveré a la carga. antes renovando aires con tu excelente post, Juan.
Mi abrazo

Belkys Pulido dijo...

He ido a ver la película después de leerte a ti, fíjate el crédito es sincero. Temía aburrirme o que me pesara la decepción. Nos llevamos a la hijita de ocho años y al salir me dijo conmovida: Mami, las mujeres tenemos que controlar el miedo.
Es suficiente si mi niña esculpe una sentencia.
Gracias

Juan Herrezuelo dijo...

Amigos MADISON, MIGUEL COBO, JOSÉ LUIS MARTÍNEZ CLARÉS, ETHAN, RAÚL, MARCOS, V, FRANCISCO MACHUCA, LAURA UVE, HERMI, YAGO TUGA AYO, PMPILAR, BELKYS PULIDO: quienes habéis visto la película coincidís más o menos conmigo, y eso me alegra -sobre todo si mi texto tuvo algo que ver en vuestra decisión de ir al cine-. En mi caso, si no tuviera que recorrer veintitantos kilómetros para verla en 3D hubiera repetido, esta vez con mi chica y mi hija (qué emocionante lo que cuentas, BELKYS, y qué rabia no haber llevado a la mía). Iría de nuevo con algo de miedo, eso sí, porque la experiencia me dice que de los últimos 20 años pocas, por no decir ninguna película soporta varios visionados. Quizá ésta sea la excepción. Lo cierto es que el día que vi "Gravity", conmocionado aún, me puse por la noche "My fair lady", y aunque he perdido la cuenta de las veces que he recorrido las calles donde viven estos imperecederos personajes (¿10? ¿15?), la seguí hasta el final con la mima emoción de siempre.

Respecto a los errores que algún astrofísico le ha señalado a "Gravity" (no sin empezar diciendo que había quedado tan impresionado como el mismísimo Buzz Aldrin), estoy seguro de que algún mafioso de verdad sería capaz de encontrar varias inexactitudes en "El Padrino", y no digamos lo que podrían hacerle un historiador y un geógrafo a "Centauros del desierto"...

MIGUEL COBO: qué hermosos poemas los vuestros, qué admirable mezcla de ingravidez y de hondura: en lo más profundo de un verso también queda uno suspendido y sin peso.

V: Yo me puse las gafas encima de las mías, sin problemas.

Abrazos a todos.

abril en paris dijo...

No es posible. ésta ya es ..¡ no sé las reseñas que he leido favorables a pasar por la experiencia del 3D y la película..!
No puedo más que desear que sea tan emocionante como lo es tu texto.
Temo que las expectativas acaben por "aguarme" ese momento de ingravidez casi mística..
Tambien iré con mi hija.

Besos "siderales"

JLO dijo...

la verdad que fue una gran experiencia ver este film en 3D... sin ser una obra maestra es una gran película por lo que nos hace sentir, por el pertenecer... salu2