domingo, 3 de junio de 2012

Celeste Aida

«Aida "dibujanta" y Juan bombero», por Isidre Monés


La vi por primera vez hace exactamente nueve años, exactamente a la hora en que estas palabras serán publicadas aquí. Es el único momento de mi vida hasta hoy que no se ha convertido ni podrá convertirse nunca en pasado, lo supe entonces y lo sé ahora: no hubo un minuto antes ni habrá un minuto después, hay un instante fuera del tiempo en el cual la persona que yo había sido hasta llegar a él y la que sería de ahí en adelante fijan los ojos en esa criatura amoratada y húmeda y pegoteada de sangre, tan hermosa, suspendida entre las manos de un médico, por primera vez grávida, por primera vez sintiendo el aire en su piel y en las aletas de su diminuta nariz y en sus párpados apretados, recién extraída a la fuerza de su paraíso materno, expuesta a la luz, estrenando instintivamente el miedo y el desconcierto. 

Pero el tiempo ha pasado, es evidente; ese instante preciso de hace nueve años sigue siendo presente, pero nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. No lamento en qué he ido convirtiéndome, el deterioro físico que se acelera pasados los cuarenta, la huella de tantos desengaños; lamento que ella vaya a ignorarlo todo de aquél que fui mientras la soñaba y soñaba otras vidas y las creía realmente posibles. Ay, asombro de nueve años en un suspiro, de nueve años ya y cómo es posible, y cuántas cosas se acumulan en ella, tan crecida, qué ancho es el pasado en su corta vida, qué breve para mí el tiempo que me aleja de aquel presente. Quién lo diría, familiarizada ya con el uso de pantallas táctiles y teclados y mandos inalámbricos. En ella caben Hannah Montana con peluca y Marilyn Monroe tocando el ukelele, y Audrey Hepburn cortándose el pelo durante unas vacaciones en Roma; caben Phineas y Ferb pero también Josephine y Dafne, saxo y contrabajo de voces melifluas que ella imita, caben Doraemon y Harpo Marx y dos huevos duros; caben polígonos y ángulos, y divisiones entre cuatro cifras, y palabras agudas, llanas y esdrújulas, y el sistema solar y las partes de que consta una planta y los mejores chistes de Jaimito, caben varias fiestas de fin de curso y sus canciones y coreografías, y cabe la marcha Radetzky cada primero de año, cabe el chi chi pego, ay, ay, y también el Himno de la alegría en las cuerdas de su violín, caben Isla Mágica y El Escorial, caben las primeras noches fuera de casa y sus primeras mejores amigas y los gestos y expresiones que les son comunes en su complicidad, caben la rabieta y el abrazo, la guerra de almohadas, el castillo de arena, el chinchón y las siete y media, la academia de inglés dos veces por semana, y cabe, sobre todo, la entrega absoluta de su madre, todo ese amor maternal que apenas cabe de tan desmedido pero cabe, y cabe el álbum de las Monster High y el primer capítulo del Quijote, que ella misma volvió a pedirme hace tres noches que le leyera antes de dormir.

Y cómo imaginar a mis dieciséis años que quien ilustraba aquellas míticas portadas del Club del Misterio que tanta fascinación ejercían en mí, antesala perfecta a las lecturas que cambiaron mi vida, nos dibujaría un día a ella y a mí, yo vestido de bombero, tal y como ella me dibujó antes a sus cinco años, quién sabe por qué. A Isidre Monés le debo -le debemos- uno de esos regalos inesperados que se agradecen para siempre. Mirándolo por primera vez, ella me preguntó, sonriente e intrigada: « ¿Y cómo sabe tu amigo que mamá a veces me hace dos coletas?». «Ah, misterio», le dije. (Gracias de nuevo, Isidre, en su nombre y en el mío).

Ahora que suene aquí, en portentosa voz, aquella canción que yo le susurraba a ella junto a su cuna, hace tanto tiempo ya, apenas un instante...






"Celeste Aida, forma divina,
mística corona de luz y de flores,
eres la reina de mis pensamientos,
eres el esplendor de mi vida.
Quisiera devolverte tu hermoso cielo,
las dulces brisas de tu suelo patrio;
posar una corona real sobre tus cabellos,
erigirte un trono junto al Sol..."

25 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Un texto muy bonito, Juan. Felicidades. Que paseis un feliz día de cumpleaños.

Myra dijo...

Eso mismo que tú has sentido hoy, lo sentiré yo mañana. Qué precioso lo que has escrito,Juan. Nadie como los hijos para inspirarnos pensamientos tan únicos, instantes tan maravillosos.

No se puede decir más bonito. Enhorabuena a ti por una entrada tan especial y nueve besitos para ella.

Beatriz dijo...

Que maravillosa esta lejana cercanía de la virtualidad que nos permite desnudar sentimientos tan nuestros, tan intensos y sentir que esto es un camino en donde vamos enlazando, hilvanado palabras que nos hacen entender que la vida es tan maravillosa, ( tan distinta de la que nos pretenden hacer creer aquellos que nos la complican) tan mágica, tan simplemente hermosa y la mayoría de las veces hecha de pequeños instantes. Como éste en la que Aída y su violín y su mirada y su inocencia y la guerra de las almohadas son los protagonistas de nuestros asombros. Este instante en que al leerte, quienes tenemos hijos, nos sentimos tan identificados con el texto.

Enhorabuena por emocionarme
Felicidades a Aída . Hoy he compartido junto a Ella y junto a ti la prodigiosa voz de Pavarotti.

Abrazos

abril en paris dijo...

¡Qué orgulloso padre para tan preciosa hija ! Qué palabras tan sentidas como compartidas.
Te cambia la vida que pasa a ser "eterna" porque se prolonga en ellos.
Guardo en mi memoria y persiste el tácto melocotón de la piel de mi hija cuando la tuve en mis brazos por primera vez. Emoción tan grande que no sabia que podia esperimentar y
repetir ahora que veo sus hermosos ojos azules..y me lleno de orgullo.
¡Cómo no ibamos a entender todo lo que sientes y maravillosamente explicas..!

¡Muchisimas felicidades a ella por ser tan bonita, a su madre y a tí que nos permites compartir éste acontecimiento!

¡Preciosa Aida, preciosos versos y gran voz para cantarlo !
Un regalo precioso.Y lindisimo dibujo, para enmarcar.:-)

Un abrazo

José Luis Martínez Clares dijo...

Juan: creo que tu hija tiene el padre que se merece y creo que no merece la pena añadir nada más, porque sería como desmerecer lo evidente al intentar adornarlo.
Enhorabuena. Abrazos

Rochies dijo...

tamaño homenaje el suyo. Ella le devuelve la fe, ella es la señal de que todavía se puede y aun se podrá. Felicidades a su compañera de ruta.

Pd, efectivamente el texto onettiano forma parte del prólogo a su obra completa. Clap clap.

Francisco Machuca dijo...

Precioso,Juan.Creo que nos seguimos como sombras.Esta frase la dijo Buñuel sobre Fellini,porque precisamente acabo de escribir un texto que dedico a mi hijo.
Este espacio se hace,si es posible,cada día más especial para mi.
Le das un fuerte abrazo a tu hija de mi parte y otro que te doy a ti.

Laura Uve dijo...

Qué precioso texto. Que bien refleja las emociones que sientes por tu hija y que comparto contigo por los míos.

Ese dibujo es precioso.

Mi hijo mayor antes de cumplir el año adoraba a Pavarotti... sólo se quedaba dormido con su música (ahora sus gustos musicales no tienen nada que ver...).

Felicidades de nuevo a Aida y al feliz padre.

Un abrazo!!

Horacio Beascochea dijo...

Muy bello, Juan, felicidades a ambos. También me emocioné, como Beatriz. En mi caso, te leía y miraba a mi peque de cinco, abstraída en esto de aprender las primeras letras, la "p" de papá y otras cuestiones. Me sorprende, del mismo modo, su familiaridad con los teclados, mouses, ordenadores, casi como si ya vinieran en sus genes, sabiendo qué tecla hay que apretaren cada caso, para luego saltar hacia sus pinturitas, embadurnarse de témperas (no sé como le dicen en España) y pinceles. En fin, podría seguir, pero corto acá. Y gracias por Pavarotti, también.

Abrazo

Juan Herrezuelo dijo...

MARCOS: Gracias. Ha sido un fin de semana intenso –la cosa empezó el viernes- que va declinando poco a poco a ese triste fundido en negro que es la caída de la tarde de un domingo.

MYRA, BEATRIZ, ABRIL: Mi emoción aquel día se vio lógicamente multiplicada al infinito por esa otra emoción, mucho más intensa, inconcebible para un hombre, que experimentó su madre ese día y yo tenía tan cerca: pero eso lo sabéis las tres, claro. Y eso sí, BEATRIZ: apenas terminé este texto, sentí que de algún modo justificaba el haberme embarcado en esta bitácora.

JOSE LUIS M.C. Tú lo tienes tan fresco aún… Tú habrás comprobado ya que verlas/es crecer es ir perdiendo a los que han sido hasta entones y seguir queriendo a quienes serán por un tiempo. Un hijo, una hija, son muchos en uno solo, pero no pueden ser todos a un tiempo.

Juan Herrezuelo dijo...

ROCHIES: Creo que soy yo quien pude felicitarse de tenerlas a mi lado.

FRANCISCO MACHUCA: Alguna vez te he comentado que lo mismo me pasa a mí con tu Tiempo Ganado: digamos, para acompañar a la frase de Fellini, aquello de “los pasos en las huellas” de Cortázar, pero en un sentido plenamente recíproco: Yo los míos en las tuyas, tú los tuyos en las mías. A eso se le llama complicidad, amigo.

LAURA UVE. Sus gustos irán cambiando tanto… Espero que no se estropeen irremediablemente durante esos años especialmente complicados.

HORACIO: En España se llaman témperas también, y cada niño lleva un Pollock en sus dedos y en su ropa cuando sale del Jardín de infancia: ¡cuántas grandes obras del surrealismo se han perdido en el lavabo, al llegar a casa!


Un abrazo para todos, amigos.

madison dijo...

Me ha emocionado leer lo que has escrito. Tener hijos es lo mejor que puede sucedernos en esta vida

V dijo...

Delicioso Juan. Ante textos de tanta hondura y sentimiento personal solo cabe la admiración. Muy bien expuesto ese paso del tiemo, esos anhelos compartidos, ese devenir...
No conviene añadir nada más a un texto tan íntimo y sobre una relación tan irrepetible. Mi más sincera enhorabuena. Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

MADISON, VICTOR: Gracias, me alegra que os haya gustado algo tan personal. Comparto, MADISON, lo que dices de los hijos. Saludos.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Muchas felicidades a los dos, por teneros, por ser y sentir estos bellos sentimientos. Siempre sabrá que tiene un papá precioso.
Besicos muchos y de nuevo, felidcidades.

Isidre Monés dijo...

Felicidades Aida y Juan.
Felicidades a Juan por escribir así.
Felicidades a Aida por dibujarte de bombero y darme pié a la broma.
Felicidades a los dos por ser cómplices ( y conste que esta palabra la uso poco, me suena a serie negra, pero no es el caso)
Felicidades a la mamá por todo y tambien por hacerle coletas y así convertir mi dibujillo en mágico.
En fin, que felicidades.
Y gracias como no, por recordar aquellas portadas pulp de tu infancia, que no deberías tu estar entonces leyendo esas cosas, claro que si Aida te pide (y dos veces) el primer capítulo del Quijote... no se yo)

Juan Herrezuelo dijo...

Gracias, NANI, y gracias especielmente a ISIDRE. Tengo sentada a mi lado a la interesada, leyendo todos los comentarios. Gracias también de su parte a todos.

Francisco Ortiz dijo...

Ese día mejoraste como persona, como ser humano: y sabes bien que no hay crítica implícita, sino reconocimiento abierto, alegría compartida. Tus Aidas son lo mejor de tu vida, lisa y llanamente, amigo. Y después todo lo demás.

Juan Herrezuelo dijo...

FRACISCO ORTIZ: Pero mucho, mucho después. Gracias, camarada.

Diana H. dijo...

Conmueve este amor fresco y luminoso, tan límpido y profundo en tus palabras para una Aída afortunada de tenerte como papá.
Besitos para ella, mi abrazo para ese papá "baboso" y ser humano entrañable que revelan tus escritos.
(Gracias por tu presencia en mis textos y tu aliento ya imprescindible).

Juan Herrezuelo dijo...

DIANA: Soy yo el afortunado de tenerla: nunca seré lo bastante bueno para ella. Gracias a ti, siempre.

antonio Herrezuelo dijo...

Juan.

Cuando lo leia me estaba emocionando y me acordaba de hace 8 meses.

Creo que te entiendo, ya que tan solo una sonrisa suya, me alegra cada día.

besos y abrazos

Juan Herrezuelo dijo...

Querido ANTONIO, qué alegría tenerte y leerte por aquí. Y qué rápido han pasado también esos ocho meses, que serán diez cuando nos veamos este verano. Un beso para los tres.

Belkys Pulido dijo...

Excelente texto. Cada día una sorpresa distinta. Hoy mi niña más pequeña me dijo con esa mirada que solo las segundas hijas pueden hacer:
¡Qué bueno que dejaste esa idea atrás, mami!
Y por supuesto, yo había pasado por alto algo que a ella le convenía que yo dejara ir. No tuve dudas, será escritora, con seis años y sus frases ella escribe y habla por mí.
Disfruta mucho a tu familia y escribe con ella, tus pasos.

Juan Herrezuelo dijo...

BELKYS: Ellos están del otro lado, realmente. Luego crecen -crecemos- y pasamos a este otro...