lunes, 8 de octubre de 2012

Lanzarse al poema


                                       Nueve de enero

Para Eva, tan lejos  
y tan aquí mismo



Quién te aquietó en el aire vertical, quién te eligió
para deslizar una caída;
quién ralentizó el tiempo en el espacio
para renacerte a los cinco años.

Tu hermano vio sostenida en unos brazos
aquella muñeca rota y en sangre.
Tu hermano de ojos abiertos
petrificado en su cartera escolar,
en su verdugo ceñido,
en su abrigo, en su bufanda
mordida y húmeda,
intentando
comprender
ese cuerpo llegado de lo alto con tus ropas.
Tu hermano imaginando
el recorrido de altura más vacío,
tallado en un pánico perpetuo,
grabando a fuego en la memoria,
empequeñecido en lo incompresible
de una ventana 
y un vacío
y una acera
y ahora unos brazos.

Aislado de ese eterno corro de curiosos
y de esa madre que cae también desde otra altura.

Solo,
solo en medio de ese enero.

                                                                                      (Noviembre de 2010)


                                    Atardecer en Odessa, Texas (USA). Foto: Eva Fernández

20 comentarios:

Marisa dijo...

El amor y la muerte, tan diferentes y tan estrechamente enlazados.
Dramatismo lírico que impresiona.

Un abrazo, Juan.

José Luis Martínez Clares dijo...

Escalofriante. No necesita de más palabras. Un abrazo

abril en paris dijo...

Éste poema duele, Juan.
Otro abrazo

Marcos Callau dijo...

Me ha gustaod, Juan. Sobretodo ese final, con un enero tan solo y tan despegado del poema, como está despegado del mundo. Abrazos.

Beatriz dijo...

Hermoso poema Juan. He sentido vértigo mientras te leía.
Me emocionan siempre tus palabras.

un abrazo

Miguel Cobo dijo...

Un nueve helado de un enero gélido, clavado como una estalactita en el corazón y en la memoria.
Y, con el escalofrío, tres evocaciones sobrevenidas al hilo de dolor que ha cosido estos versos:

1ª: Nocturno en que nada se oye de Javier Villaurrutia:

http://amediavoz.com/villaurrutia.htm#NOCTURNO EN QUE NADA SE OYE

2ª:La "pequeña muerte" del malogrado Hilario Camacho:

http://www.youtube.com/watch?v=Lv8fVRJ1oQQ

3ª:Lágrimas en el cielo de Eric Clapton:
http://www.youtube.com/watch?v=gKlcuEdtGVo

Un fuerte abrazo, Juan, con la admiración de siempre, acrecentada tras una larga ausencia.

V dijo...

Los pelos como escarpias o el corazón en un puño podría decir. Me quedaría corto. En ocasiones uno traspasa el umbral de la literatura y penetra en otras habitaciones que no se describir. Impresionante. Un abrazo.

Myra dijo...

Lo leí ayer y hoy he vuelto a leerlo. No me atrevo a preguntar.
Intento hilar...La dedicatoria lleva el mismo nombre que la autora de la fotografía.

Un beso.

J.C.Alonso dijo...

Amigo, Juan. Las letras del poema se transforman en nitrógeno líquido en vena. Congelado me han dejado por los Moteles de Texas. Que buen aroma transmite esa foto a S. Shepard. Abrazos

Raúl dijo...

Una verdadera preciosidad, Juan.

Horacio Beascochea dijo...

Estremecedor, el cross a la mandíbula, de Roberto Arlt.

Abrazo.

P.D: Me quedo rumiándolo, todavía.

Rochies dijo...

amé tus letras. Esta vez más que otras.
porque los versos, son prosa, y narran, secuencian. Es un poema fílmico, del que me guardo el epígrafe.

ohma dijo...

Tremenda esperiencia para el niño que, todavía, seguro que se estremece al recordarlo.
Lo has plasmado en un poema,o sea terror y belleza unidos.
Un abrazo.

Raúl dijo...

Una maravilla de las tuyas, aquí:
http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=11840

Raúl

Juan Herrezuelo dijo...

Entre octubre y noviembre de 2010 llegué a atreverme con los cuatro (o cinco) únicos poemas que he escrito en mi vida, hasta llegar a éste, basado en una experiencia personal de hace ya más de cuarenta años que nunca hubiera podido convertirse en materia, más o menos disimulada, de una historia de ficción. Escribirlo fue, si me es permitido expresarlo así, purificador, y sentí que toda tentativa poética previa tenía por objeto fortalecer mi atrevimiento para llegar a este Nueve de enero, aquel nueve de enero. Decidí publicarlo aquí dudando de que alguien pudiera entender plenamente su significado, pero mis dudas tenían su punto de vista en mi larga experiencia con la narrativa: la poesía se explica de otra manera, posee otros códigos, establece otras complicidades con el lector, juega a las secretas transparencias allí donde el poeta creía estar encerrando el sentido último de sus versos dentro de sí mismo (y quizá dentro de seis o siete personas más, avisadas de su origen).

Ahora estoy a medias sorprendido y emocionado por las reacciones que ha provocado en vosotros -y por otras reacciones que no han quedado registradas aquí-. Me alegra enormemente haberlo dado a conocer, precisamente ahora. Y no puedo sino agradeceros vuestro paso por este espacio, una vez más y para siempre, y el afecto y la atención que me habéis dispensado.

Un fuerte abrazo.

Isidre Monés dijo...

Buen mediodia Juan:
¿Recuerdas cuando nos "conocimos"?
Fué cuando leí "La agonía del crepúsculo" y corrí a pedirte, casi exigirte, que rescataras los otros cuatro poemas del cajón de los recibos varios y las multas de tráfico impagadas, o no.

Gracias por este segundo y terrible poema, me gusta incluso más que el primero...pero, ¿sabes que? casi te pediría que no se te ocurra sacar a la luz a los otros, si están en progresión, no se si lo resistiríamos.

ethan dijo...

Quería comentar tu última entrada y desearte una buena estancia en ese refugio que es "Guerra y Paz", pero veo que ya has entrado en él y no nos has dejado un resquicio para nuestras impresiones.
Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Excelente y tan intenso que encoge el ánimo.

Explorador dijo...

Solo en enero, mucha crueldad fría en ese final. Me gusta, muy preciso, como debe ser. También me gusta tu posterior entrada, si creo que Guerra y Paz crean un mundo entero, al que se puede viajar, y es un gratísimo viaje. Y sobre la imposibilidad de escribir...¿Bartleby? ;)

Un abrazo :)

Clarice Baricco dijo...



Hermoso poema.
Espero que estés bien, leyendo y leyendo mientras tu corazón escribe, internamente.
Abrazos.