viernes, 26 de mayo de 2017

Entre los carriles de las vías del tren

Los científicos acuerdan que el impacto de la acción del hombre sobre la Tierra es tan profundo que el Holoceno debe dar paso a una nueva época geológica: el Antropoceno. Por qué Pekín está instalando armamento en sus controvertidas islas artificiales del Mar de China Meridional. El Reloj del Juicio Final: ¿por qué un grupo de científicos cree que estamos treinta segundos más cerca del fin del mundo? El hielo del Ártico alcanza un nuevo mínimo histórico en invierno. EEUU lanza sobre Afganistán la bomba no nuclear más potente de su arsenal. Turquía y Estados Unidos elevan la tensión en la frontera turcosiria. Japón despliega por primera vez su mayor barco de guerra para escoltar a portaaviones de EE.UU. Despliegue militar en el Báltico ante la amenaza rusa: España manda carros blindados y cazas. Corea del Norte dice que los vuelos de EE.UU. acercan a la península al borde de la guerra nuclear. China pide a Washington que retire su escudo antimisiles de Corea del Sur. EE.UU. realiza un ensayo con un misil balístico intercontinental. EEUU intercepta por primera vez cazas y bombarderos rusos cerca de Alaska. Stephen Hawking: «Debemos abandonar la Tierra en cien años». Una experta advierte de que glaciares de todo el mundo están desapareciendo. EE.UU. envía por primera vez un buque de guerra a las aguas en disputa con China…

Son titulares de noticias aparecidas en los últimos meses, la mayoría en las últimas semanas o días, en medios como eldiario.es, BBC, El Mundo, Antena 3, ABC, La Razón, La Vanguardia o Europa Press. Están ordenados cronológicamente. Podría haber buscado un cierto efecto  dramático dándoles otro orden, o haber retrocedido más en el tiempo. Ninguna de las dos cosas era necesaria. He comenzado justo en la cuestión del Antropoceno (septiembre de 2016) y he terminado en ayer mismo. El resultado no cambiaría, y me lleva al sentido con el que he usado una cita de Gómez de la Serna para dar título a uno de los relatos de mi libro, y a partir de él al propio libro: «Entre los carriles de las vías del tren crecen las flores suicidas».

La advertencia del astrofísico Stephen Hawking me la envió como mensaje de texto un amigo justo mientras contemplaba las fotografías de Sebastião Salgado para su proyecto Génesis, expuestas en La Rambla de Almería. Imágenes de una belleza sobrecogedora que nos muestran lugares de la Tierra intocados por la acción del hombre moderno, espacios remotos, inmensos y en silencio, excepto por los sonidos -imaginamos- propios de la naturaleza, un río serpenteando entre montañas en la cordillera de Brook, en Alaska, un asombroso iceberg en el mar de Weddell, en la Península Antártica, la cola gigantesca de una ballena franca austral emergiendo fuera del agua en la Península de Valdés, Argentina, grandes dunas entre Albrg y Tin Merzouga, en Tadrart, Argelia, todo como suspendido en un tiempo muy alejado del nuestro, todo como recién creado en su magnificencia, incluso los pueblos primitivos sorprendidos por la cámara de Salgado sesteando desnudos entre palmas en una selva amazónica o mostrando sus adornos labiales en un poblado de Etiopía; incluso los miembros del pueblo nénet viajando en sus trineos tirados por renos al norte del río Ob, en la Península de Yamal, Siberia.

¿Disponemos de solo cien años para buscar otro planeta? ¿Mejor que este? ¿Cuál? ¿Dónde? ¿A qué distancia? ¿En qué naves llegaríamos, si vamos al caso? Es absurdo. Jamás encontraría el ser humano un lugar como la Tierra, y si la hemos herido hasta el extremo de ver amenazada nuestra continuidad… Bueno, eso no diría nada bueno de nosotros como especie, nos convertiría en una plaga, en una enfermedad que se ha adueñado de un cuerpo. Para su propia desventura, claro.

Arte en la calle. Génesis. Sebastião Salgado. Obra Social "la Caixa"
Mirador de la Rambla. Almería. (JFH)

8 comentarios:

José Luis Martínez Clares dijo...

Me has helado el corazón... ha bastado para ello con poner el mundo ante mis ojos. Espero que la Naturaleza sepa defenderse de nosotros. Espero que siga aquí cuando desaparezca el último de los nuestros. Porque nosotros, me temo, que no tenemos remedio. Un abrazo

Melmoth el errabundo dijo...

Uno lleva toda la vida leyendo ciencia ficción, sobre todo ese subgénero llamado postapocalíptico, y no me queda otra que suspirar con resignación, porque poca cosa se puede hacer, amigo mío. No hay otro planeta adonde ir, y si existe, está demasiado lejos, además, ya vamos demasiado tarde en la carrera espacial. No hemos llegado ni a Marte y allí solo habita los fantasmas de Philip K. Dick y Ray Bradbury. “Esto lo cambia todo” es el brillante libro de Naomi Klein sobre los efectos devastadores del cambio climático; una verdadera obra de terror, junto a otros libros de ensayo como “Diez mil millones”, de Stephen Emmott, o “El mundo sin nosotros”, de Alan Weisman. Acaba de publicarse una interesantísima novela de Will McIntosh titulada “Apocalipsis suave”. No se va a un futuro inmediato, sino que se queda con nosotros y destapa lo que no queremos ver o lo que no nos informan. Francamente inquietante. El título de tu artículo me lleva al inicio de una de las primeras novelas que trata sobre una catástrofe a nivel mundial, y quedan en el mundo unos pocos pellejos hambrientos en busca de sustento, “La peste escarlata”, de Jack London: un anciano y un muchacho avanzan a través de una vía oxidada y llena de malas hierbas. Llevamos lanzando a la atmósfera durante más de un siglo todo el veneno de nuestra fatiga, más si añadimos la superpoblación, es obvio el resultado. Estamos atrapados. Hemos creado una civilización que no podemos detener hasta que ella misma se suicide, junto con todos nosotros. En el 2009 leí en el Time Magazine: “A pesar de las pruebas de que la evolución humana sigue en curso, los biólogos admiten que nadie sabe hacia dónde se dirige.”

Un fuerte abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

JOSÉ LUIS MARTÍNEZ CLARES: Existe una serie documental titulada algo así como El mundo sin nosotros, donde se conjetura con los cambios que se producirían en la Tierra una vez que desapareciera la especie humana, a los cincuenta años, a los cien, a los quinientos, a los mil, a los cinco mil, a los veinte mil… La Naturaleza volvería a tomar el control, como nosotros recuperamos la salud una vez superada una infección. Acaso el calentamiento global sea fiebre. Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

MELMOTH; siempre con la referencia literaria oportuna, amigo Paco. El problema es que cuando la referencia a un problema tan grave es la ciencia ficción, ya no hay mucho que hacer. Esa cita final del Time Magazine es desoladora, por lo certera: una evolución a ciegas, y tan, pero tan rápida. He pretendido exponer en un continuo titulares que son habituales en la prensa digamos oficial, digamos seria, pero titulares que perdidos entre tanta inanidad informativa diaria pierden su capacidad de servir de aviso: uno tras otro, sin embargo, nos sitúan en un “ya ha ocurrido lo peor, ahora revisemos los antecedentes, despojémoslo de lo accesorio: ¿acaso no nos dábamos cuenta?”. Naturalmente que no encontraríamos otro planeta como este, ni siquiera teniendo la capacidad para buscarlo e ir allá, pero dónde. Acabo de ver Apollo 13: la previsión en 1970 era que en nuestro tiempo los avances en astronáutica hubieran dado un salto de gigante, pero seguimos amarrados a Tierra, a pesar del brutal desarrollo tecnológico. De modo que veo difícil un Interstellar a este lado de la pantalla. Un abrazo.

abril en paris dijo...

Tampoco quedan islas en las que naufragar. Pero yo no me agobio más. Cada uno de nosotros seguimos buscando (si es que no lo hemos encontrado ya)la pequeña parcela que nos corresponde del paraíso.

Siempre hemos vivido al borde del precipicio, no es la primera vez que el mundo se acaba,al menos eso nos dicen los profetas... confiemos en la capacidad que tiene para regenerarse...con o sin nosotros.

Una vez más volvemos al clásico de Dylan Blowing in the Wind

Un beso

ethan dijo...

Pues la verdad es que uno lee esas noticias, esos titulares que has enumerado cronologicamente y parece una escalada a nivel mundial sin fin. Bueno sí, con un fin... EL FIN
Más vale que me vaya a escuchar una vez más a los Allman Brothers en directo "At The Fillmore East" (¿el mejor disco en vivo de la historia?) como homenaje a Gregg Allman que nos ha dejado para irse con su hermano Duane. Ellos ya no necesitan buscar otro planeta donde refugiarse.
Abrazos

Juan Herrezuelo dijo...

ABRIL: Desde luego, el mundo está loco (¿cuántas veces loco, según Stanley Ktamer?), pero es una locura que al mundo le aportamos nosotros. La respuesta tal vez esté en el viento... o en la lluvia: soy más proclive a escuchar la voz susurrante de la lluvia. Un beso.

Juan Herrezuelo dijo...

ETHAN: Me pongo ahora mismo a escuchar a los Allman. Un abrazo