lunes, 14 de noviembre de 2011

Literatura y viaje: Los autonautas de la cosmopista

Literatura y viaje han sido siempre cómplices necesarios de la pasión por contar y conocer una historia, desde la Odisea hasta La carretera, ese aterrador libro de Cormac McCarthy que pasa por ser la última gran novela norteamericana –hasta el momento- y en cuyas páginas un padre y un hijo atraviesan a pie un país cubierto de cenizas, donde todo rastro de civilización ha sido aniquilado y el milagro de la supervivencia se ve amenazado en cada curva. Entremedias caben, apresuradamente, Simbad el Marino y los peligros corridos en sus siete viajes, y Don Quijote, quien como personaje vino a perder el juicio del poco dormir y del mucho leer y acabó echándose al polvoriento camino, y como libro, en palabras de Borges, es menos antídoto de las ficciones pastoriles y de caballería que una secreta despedida nostálgica; caben los viajes ilustrados y románticos del XVIII y XIX, y los muchos y excitantes con los que fabuló Verne -alrededor del mundo, bajo la superficie del mar, al fondo de la Tierra, a la mismísima Luna-. Las más de las veces, la narración de un viaje lleva aparejado el concepto de riesgo y aventura, pero viaje literario es también sinónimo de conocimiento, de curiosidad, de observación, de realización personal. Cada época ha tenido un modo propio de referir el viaje o, dicho de otro modo, de atraer la atención del lector: la epopeya griega, la fantasía oriental, las novelas de caballería, la crónica antropológica, el relato anticipatorio, el puro juego surrealista o esa deriva apocalíptica en que se traduce la desesperanza del hombre ante la confusa evolución del siglo XXI. 

Entre tantos títulos posibles existe un muy curioso y divertido libro de Julio Cortázar y Carol Dunlop, Los autonautas de la cosmopista, donde ambos, embarcados en una furgoneta Volkswagen convenientemente equipada, se lanzan en 1982 nada menos que a explorar la autopista París-Marsella durante un mes, sin salir nunca de ella y deteniéndose en sus aproximadamente setenta apeaderos a razón de dos por día: “el resultado”, escribió Cortázar, “será, espero, un libro con un cierto aire falsamente científico de exploración, pastiche de los viajes al polo o a África”. La veracidad de lo relatado queda patente en un desenlace tristemente real. Pero antes de llegar a él, el lector acompañará al Lobo y a la Osita, que así se llaman mutuamente los exploradores, en un viaje inolvidable, cuyo resultado literario es un maravilloso cuaderno de bitácora o de campo, que de ambas cosas tiene. Pasadas casi tres décadas, todo cuanto ocurrió permanece vivo en el libro, prolongándose en el tiempo, en tanto que aquellos dos seres desaparecieron ya, pues, como señaló Joseph Conrad en el prologo al Negro del Narcisus, el arte es largo y la vida corta (afirmación que Ángel González hizo verso, añadiéndole un segundo: como un cuchillo).

 Carol y Julio, París 1979 (Foto Carlos Freire)


18 comentarios:

José Luis Martínez Clares dijo...

Son muchas las ocasiones en las que un escritor se convierte en personaje literario. Cortazar es un buen ejemplo de ello. Desconocía el libro, pero no me son ajenos esos versos de Ángel González.
Juan: permanezco siempre atento a todos y cada uno de los descubrimientos que nos traes. Mi cuaderno de notas empieza a colmarse de libros por leer.
Un abrazo

Francisco Machuca dijo...

Un tema fascinante e inagotable.Es más,es uno de los temas que más me interesan en la literatura:la road movie literaria.Mencionas sabiamente la Odisea.Pero si leemos con atención a Homero percibimos que tanto Ulises como su tripulación se quejan constantemente de los pormenores de los viajes:fatigas, engorros,etc.A mí me interesa don Quijote,la primera obra fundacional de la road movie moderna.El viaje itinerante.De esta novela universal bebieron los grandes escritores europeos y más tarde los americanos,como Mark Twain con su Huck Finn a través del Mississippi.Jacques el fatalista,de Diderot,Tristram Shandy,de Sterne,Tom Jones,de Fielding,etc.Si tuviera que elegir dos personajes eligiría a don Quijote y a Gregorio Samsa.Sí,a Samsa.Don Quijote entraba y salía de su casa cuando le daba la gana.Kafka,el primer poeta en dar la alarma para todos los siglos venideros,inventa a un ser que ya no puede salir de su habitación convertido en un insecto.¿Qué ha pasado en el mundo?Beckett escribe Esperando a Godot.Vladimir y Estragón es un homenaje a la gran tradición europea de la pareja que fatigaban los caminos de la libertad,pero los personajes de Beckett se encuentran estáticos en una encrucijada cuyo decorado en un árbol raquítico,esperando lo que no vendrá jamás.La libertad ha dejado de existir.El otro Ulises, el de Joyce,es una simple odisea interior sin ninguna trascendencia.Dieciocho horas en la vida de unos personajes comunes y vulgares.
Los autonautas de la cosmopista es una obra excelente.La pareja,otra vez la pareja,se inventa,debe inventar un trayecto fantástico,pero cuando dejan de inventar,se centran en realidades simples,como la de un gusano deslizándose por el césped o,en los artilugios ambiguos de un escaparate de un parador impersonal.Incluso Julio se queja de que se le están acabando los libros.

Mejor quedamos un día frente al mar en una terraza y seguimos hablando de este tema que nos has traído hoy tan interesante,amigo.

Un fuerte abrazo.
Si quieres puedes venir conmigo:

http://fmaesteban.blogspot.com/2008/04/punto-sin-retorno-road-movie.html

Marcos Callau dijo...

Me gusta, Juan y cojo al vuelo ahora mismo tu recomendación que, dicho sea de paso, desconocía. Me ha encantado leer cómo rematas el texto con ese recuerdo a Ángel González. Hace pocos días comentaba con un amigo, alrededor de un café, que todo relato, poemario o novela debe ser un viaje para el lector, con un pricncipio, un fin y numerosos paisajes que visitar. Me ha gustado encontrar hoy este texto. Un abrazo, Juan.

abril en paris dijo...

Anotaré cuidadosemante el libro que nos descubres ( al menos a mí )y no te lo agradeceré bastante como todo lo que aprendo en éste tu cuaderno de bitácora.

Y como un mendigo recuerdo al poeta en esos hermosos versos..

" Es dificil andar
si se ignoran
las vueltas del camino,
si se duda
la firmeza del suelo que pisamos,
si se teme
que la vereda verdadera
haya quedado atrás,
a la derecha
de aquellos pinos.."

Un beso Juan y muchas gracias.

Juan Herrezuelo dijo...

JOSÉ LUIS MARTíNEZ CLARÉS: El aforismo que llega en verso hasta Ángel González, y que él cierra magistralmente, es incluso muy anterior a Conrad: Hipocrates indicó que “el arte es largo, la vida breve, la ocasión fugitiva, la experiencia falaz, el juicio dificultoso”. Un abrazo.


FRANCISCO MACHUCA: El tema es tan apasionante como tu excelente e intenso comentario deja al descubierto. Recoges perfectamente la vertiente exterior y la interior del viaje, y citas el que es el mejor ejemplo de ambos: los Ulises. Por lo demás, la identificación de El Quijote con una primera propuesta de road movie va ganando cada vez más enteros, y yo además me atrevo a decir que la novela de Cervantes es pionera también de la llamada buddy movie, o película de amigos, porque el Quijote es, ante todo, una experiencia de amistad entre dos hombres, independientemente de la diferencia social. Un gran abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

MARCOS: Me gusta mucho la idea de un texto literario como viaje que se le propone a un lector. Lo es, sin duda. Un abrazo, amigo Marcos.


ABRIL: A ti, como a quienes no lo hayan leído, les recomiendo la lectura de este libro que sin duda no está entre lo más excelso de Cortázar, pero que es ingenioso y conmovedor, y le deja a uno las ganas de emular tan extravagante exploración. Gracias por el poema, amiga. Un beso.

Belkys Pulido dijo...

Me has puesto a leer, por eso vengo aquí después de Rayuela y Cronopios y famas, deberé caminar por Cortázar que es poca la vida para tanta palabra pincel.

Miguel Sanfeliu dijo...

No he leído este libro de Cortázar. Tomo nota de tus palabras, aunque las lecturas pendientes se abalanzan sobre mí amenazadoramente.
"La carretera" es un libro impresionante en todos los sentidos.
Un abrazo.

Myra dijo...

No he leído este libro de Cortázar. Me gusta viajar. Y me gusta viajar de cualquier manera. Ya sea con la imaginación, ya sea como un viaje interior o como un viaje al exterior. Me quedo con tus últimas líneas, " El arte es largo y la vida corta( como un cuchillo)".

Un beso

Raúl dijo...

Lo dices y lo dices bien. Esa comunión en movimiento entre la literatura y los viajes, a mí también me fascina.

Y es que no creo que haya un mejor paralelismo entre dar un paso y terminar un párrafo, entre doblar una esquina o pasar una hoja, entre detenerte en un apeadero y alcanzar el final de un capítulo.

Acertadísimo, como siempre, también está Paco Machuca, cuando en su comentario "viaja" hasta los americanos para encontrar en ellos el rastro de las huellas que previamente dejaron, por ejemplo, los griegos porque, ¿acaso es menos viaje el de Lena Grove de Faulkner que el de Ulises?

No he leído el libro de Cortazar. Pero acabo de leer tu entrada y quedo de lo más satisfecho.

Marisa dijo...

La Literatura de viajes siempre ha sido la posibilidad lujosa y privilegiada del escritor de trasladarse espacial y psicológicamente a esos mundos recónditos, conocidos, reconocidos o desconocidos, pero que siempre le permiten mantenerse en ese estado necesario que es el soñar. Cuando el sueño, la ilusión o el viaje termina, el personaje-hombre muere. Que se lo digan a Don Quijote...

Deliciosas todas las referencias bibliográficas que dejas, Juan.

Un abrazo en este viaje de la vida.

Miguel Cobo dijo...

Leí este verano, con voraz desasosiego, La carretera, por recomendación de Emilio Calvo de Mora. Seguir los consejos de nuestros amigos ilustrados es siempre garantía de buena lectura. Si a tu buen criterio y excelente reseña añadimos la garantía de Cortazar, el disfrute está asegurado. Tu referencia al imprescindible Conrad por lo que respecta al viaje iniciático, nos prepara, a su vez, para adentrarnos en El corazón de las tinieblas que el destino nos tenga reservado.
Tampoco estaría mal seguir a Jack Kerouac, a través de la mítica Ruta 66, con sus amigos de la Beat Generation, en ese fantástico monólogo interior que es On the road.

Buen viaje, amigo.

V dijo...

Conozco de la existencia del libro de Cortazar, pero por unas razones o por otras nunca lo he leido. Tu excepcional reseña invita a ello, máxime cuando yo mismo con un amigo hace unos años nos hicimos en un viejo opel corsa un viaje desde Cantabria Hasta Orleans pasando por Biarritz, Burdeos, Cogñac, Anguleme, Rochefort, etc, y que guardamos como una de las mejores experiencias vitales de juventud.
Pero es que además la lectura de Cortazar y todo lo que señalas sobre lo iniciático y experimental de cada viaje,es así, auténticamente humano. Una delicia de texto Juan. Un saludo.

Mario dijo...

Muy agradable lo del viaje, y yo agregaría el de on the road de Kerouac, un viaje físico, literal y desde dentro de nosotros hacia nuestra libertad. El libro suena muy bueno, Cortázar siempre provoca lecturas, es un estupendo escritor, a ratos muy festivo, un canto de optimismo. Me quedo con la recomendación. Un abrazo.

Mario.

Juan Herrezuelo dijo...

Amigos BELKYS, MIGUEL SANFELIU, MYRA, RAÚL, MARISA, MIGUEL COBO, V y MARIO: qué placer sentirme acompañado por vosotros en este viaje, y comprobar una vez más de qué manera se enriquece cuanto aquí escribo con vuestros comentarios: habéis traído a Faulkner, a Kerouac, habéis traído sueños, habéis apuntado al corazón de las tinieblas… Gracias miles a todos.

Kaplan dijo...

Leí anoche a González pocos días antes de leer este post, que alojé en mi muro de facebook, para que rule, como dice un amigo.
Leí la afirmación añadida del cuchillo. Leí este verano, otra vez, El corazón de las tinieblas.
El azar, que se va apoderando, con mansedumbre, con sana mansedumbre, de las cosas, y las va conformando a su manera. Otra vez: qué hermoso texto, y sobre todo, hoy más, qué buenos lectores tienes.
Emilio Calvo de Mora aka Kaplan today

Juan Herrezuelo dijo...

EMILIO: Llegas con el seudónimo en los talones para subrayar una verdad que le da sentido a este local, y que literalmente justifica su continuidad: me enorgullezco de tener tan buenos lectores, aunque sería más preciso hablar de emoción (cualquier forma de orgullo es ya un lujo que no puedo permitirme): me emociona sentir vuestra complicidad. Gracias por todo, amigo

Daguerrotipos dijo...

Sobre cosmonautas:
http://daguerrotiposyotroscines.blogspot.com.es/search/label/LOS%20AUTONAUTAS%20DE%20LA...

Un abrazo